¿Son seguros los probióticos?

Son seguros los probioticos

Al ser aprobados normalmente como complementos alimentícios,  generalmente no requieren estudios de seguridad previos a su comercialización.
Revisamos brevemente la evidencia que hay acerca de la seguridad de los probióticos, incluyendo poblaciones como los bebés, los inmunocomprometidos o las embarazadas.

Aunque en los últimos años el empleo de probióticos se ha incrementado entre los profesionales sanitarios, en muchos de ellos existe la duda de que si es realmente segura su administración, tanto en pacientes sanos como en pacientes inmunocomprometidos.

Este temor está apoyado por la existencia de casos reflejados en la literatura de bacteriemia en relación con su administración en pacientes con compromiso inmunitario, postquirúrgicos, enfermedades crónicas, o neonatos prematuros, no habiéndose encontrado complicaciones con su uso en pacientes sanos.

Este razonamiento es teóricamente posible, como se ha observado en estudios experimentales con ratones inmunocomprometidos que resultan especialmente vulnerables a estas complicaciones. También se han descrito casos de fungemia en pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI) portadores de accesos venosos centrales.

La mayor parte de los productos probióticos son catalogados como complementos alimentícios, por lo que, generalmente, no requieren estudios de seguridad previos a su comercialización . Esto hace que los datos de seguridad de los mismos sean derivados de estudios que han sido realizados para valorar la eficacia de su tratamiento en diversas patologías. El mecanismo principal por el que se atribuyen estos efectos adversos es debido al cambio que producen en la microbiota intestinal del huésped, pudiendo provocar una traslocación bacteriana intestinal.

Sin embargo, existen estudios que avalan la seguridad del empleo de diversas cepas,tanto en pacientes sanos como inmunocomprometidos. Por ejemplo, la cepa LGG se utiliza ampliamente en embarazadas, neonatos y, últimamente, en prematuros en países como Finlandia desde su introducción en los años noventa, sin que se hayan reportado efectos adversos del mismo.

Tampoco se han hallado otros efectos adversos, como son las alteraciones metabólicas o inmunitarias, ni la ocasional transferencia de material genético que potencialmente puede producir resistencia a determinados antibióticos, como a la vancomicina (propia de la especie Lactobacillus).

En un artículo reciente (Nieuwboer et al., 2014) se evalúa la seguridad del empleo de probióticos y simbióticos en niños por debajo de los 2 años de edad, analizándose 57 ensayos clínicos. Aunque no se hallan efectos adversos en su empleo, los autores concluyen que no se deben generalizar las conclusiones debido a la heterogeneidad de los estudios, siendo fundamental estandarizar su seguridad con el empleo de cualquier cepa.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta que:

  • Existen determinados grupos de riesgo para el desarrollo de complicaciones.
  • Aunque infrecuentes son posibles, con el uso de probióticos, como son los pacientes críticos ingresados en la UCI, niños críticamente enfermos,  pacientes postquirúrgicos, enfermos crónicos e inmunocomprometidos, siendo seguros en las personas sanas.

En conclusión, siempre es recomendable considerar el riesgo-beneficio de una manera individualizada en cada paciente antes de su empleo.

Bibliografía recomendada

Fecha de última modificación del artículo: 11/04/2014
Una Respuesta
  1. El Probiótico ALCIDES OMAR MACCARONE el dia ha dicho:

    los probioticos son aconsejable para los pacientes que sufren de diabetes

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