El trasplante de exudado vaginal: ¿una nueva estrategia para el tratamiento de las infecciones vaginales recidivantes?

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Un trabajo publicado recientemente documenta el primer trasplante de exudado vaginal de mujeres sanas a otras que sufrían vaginosis de repetición.

El pasado mes de octubre se publicó un trabajo en el que un grupo israelí daba cuenta de los resultados obtenidos tras llevar a cabo el trasplante de exudado vaginal de mujeres sanas a otras que sufrían vaginosis de repetición, el primero del que tenemos conocimiento.

La vagina humana está colonizada habitualmente por una o dos especies de lactobacilos. La mayoría de las mujeres albergan L. crispatus, pero también las hay que poseen L. iners, L. jensenii y L. gasseri, en orden descendente de frecuencia. Los lactobacilos producen ácido láctico, que hace que el pH vaginal sea de aproximadamente 3,8-4,2. Esto protege eficazmente de la infección por otros microorganismos, incluyendo el virus del papiloma.

Pues bien, a pesar del efecto protector de los lactobacilos, la vagina puede sufrir diversas agresiones que dan lugar a cuadros patológicos. A veces se produce un predominio de otros organismos que viven en la propia cavidad, aunque en pequeño número porque los lactobacilos los mantienen a raya: Gardnerella vaginalis, Mobiluncus mulieris y/o Atopobium vaginae, cuya proliferación excesiva origina vaginosis, que se caracteriza por aumento del pH, mal olor (a pescado) del exudado y algunos otros síntomas.

En otras ocasiones se produce la colonización por microorganismos intestinales como Candida albicans, Prevotella, Bacteroides, Bifidobacterium, Streptococcus agalactiae, etc., todos los cuales dan lugar a la vaginitis candidiásica en el primer caso y a la vaginitis inflamatoria descamativa (también llamada, aunque impropiamente, vaginitis aeróbica) en la infección mixta que producen todos los demás. En estos casos la sintomatología puede dejar de ser únicamente vaginal y hacerse pélvica, con formación de abscesos, o bien constituir un peligro para la madre (fiebres puerperales) y el feto (infección por S. agalactiae y otros).

Finalmente, tenemos las infecciones de transmisión sexual (ITS), que incluyen viriasis (papiloma, VIH, herpes genital), etiología bacteriana (gonorrea, sífilis, infecciones por micoplasmas y clamidias) y protozoaria (tricomoniasis). Casi todas estas infecciones, que comienzan siendo vaginales, pueden dar lugar a cuadros sistémicos, que pueden ser extremadamente graves.

Una característica común a prácticamente todas las afecciones vaginales es que tienden a recidivar tras el tratamiento antibiótico, dando lugar a cuadros de repetición que, además de los efectos patológicos, afectan seriamente a la relación social de las pacientes e incluso a su autoestima.

En el ensayo clínico participaron cinco mujeres con vaginosis de repetición (alguna con más de seis episodios al año) que mejoraban tras tratamiento con antibióticos, pero que en unas pocas semanas volvían a mostrar síntomas. También seleccionaron donantes colonizadas por L. crispatus y se comprobó que no padecían ninguna de las infecciones enumeradas anteriormente. A las donantes se les pidió que no tuvieran relaciones durante la semana anterior a la extracción, para evitar que algún espermatozoide perezoso pudiera ser trasplantado con el exudado y provocar un embarazo en la receptora.

Dos de las pacientes se curaron inmediatamente tras el trasplante (ausencia de signos y síntomas por aproximadamente un año de seguimiento y colonización permanente por L. crispatus). Otras dos presentaron remisión completa de los síntomas, pero varios meses después tuvieron recaídas, por lo que se repitió el trasplante; nuevamente tuvieron recaídas tras unos meses asintomáticas y se les hizo un tercer trasplante, usando el exudado de otra donante. A partir de aquí permanecieron asintomáticas y colonizadas por L. crispatus, tras casi un año y casi dos de seguimiento, respectivamente.

La quinta pareció que se había curado completamente tras el primer trasplante, pero cuatro semanas después de aquel tuvo una afección respiratoria seria y hubo de tratarse con antibióticos. Inmediatamente volvió a experimentar síntomas, por lo que podemos pensar que parte del antibiótico permeó al exudado vaginal y mató a los lactobacilos residentes. Por ello, se la trasplantó de nuevo, lo que condujo a la remisión de los síntomas, aunque con colonización preponderante por L. gasseri. Por cierto, cuatro de las cinco receptoras tenían virus del papiloma en el cérvix antes del trasplante. Después de él, ¡ninguna!

Podemos concluir que, evidentemente, este trabajo es solo una declaración de principios (se puede hacer, las técnicas son asequibles y parece ir bien) porque incluye tan solo a cinco pacientes y un solo cuadro, la vaginosis. Ahora bien, marca un camino a recorrer con muchas más pacientes y con otras afecciones, hasta confirmar o desmentir la eficacia del trasplante de exudado en la erradicación de las infecciones vaginales a largo plazo.

Referencia bibliográfica

  • Lev-Sagie A, Goldman-Wohl D, Cohen Y, Dori-Bachash M, Leshem A, Mor U, Strahilevitz J, Moses AE, Shapiro H, Yagel S, Elinav E. Vaginal microbiome transplantation in women with intractable bacterial vaginosis. Nat Med. 2019. doi: 10.1038/s41591-019-0600-6.
Fecha de última modificación del artículo: 05/12/2019
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