Microbiota intestinal y dieta cetogénica

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¿Qué cambios produce una dieta cetogénica en la microbiota intestinal? ¿Podría constituir una terapia segura y eficaz en los pacientes con epilepsia refractaria?

En el marco del II Curso Internacional de Dieta Cetogénica en Epilepsia Refractaria, celebrado en abril de 2019 y coordinado por la Dra. Consuelo Pedrón, del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, se ha desarrollado una ponencia sobre Microbiota intestinal y dieta cetogénica (figura 1).

En la actualidad hay suficiente evidencia científica que indica la importancia de la dieta para el establecimiento, composición, estructura y actividad funcional de la microbiota intestinal1. En concreto, las dietas de exclusión (FODMAPs, exenta de gluten o cetogénica), aunque beneficiosas para aquellos pacientes que la requieren, pueden modificar la composición de la microbiota, especialmente si son prolongadas2.

Desde hace años se está utilizando la dieta cetógenica en pacientes con epilepsia refractaria con excelentes resultados, aunque hay muy pocos estudios que hayan valorado sus efectos sobre la microbiota intestinal y el papel que podría jugar la modulación de ésta a nivel terapéutico. Hasta el momento, los hallazgos son contradictorios (tabla 1).

Entre los estudios llevados a cabo en animales de experimentación, destaca el realizado por el grupo de Elaine Hsiao, de la Universidad de California, en el que, además de observar una disminución de la diversidad microbiana con el empleo de la dieta cetogénica, pero con un incremento de bacterias potencialmente beneficiosas como Akkermansia muciniphila y Parabacteroides, los autores concluyen que sería importante modular la microbiota intestinal para mejorar los efectos anticonvulsivantes de este tipo de dieta añadiendo estas cepas específicas o realizando un trasplante fecal5.

Los estudios en humanos son bastante heterogéneos: diferentes edades (niños y adultos), diversas patologías (con numerosas etiologías y algún estudio en autismo y esclerosis múltiple), a veces concomitante con otros tratamientos anticonvulsivantes, variedad en el tipo y la duración de la dieta cetogénica (desde una semana hasta 6 meses), diferente porcentaje en los beneficios de la dieta, distinta secuenciación y análisis de ADN de los datos microbiológicos, etc. Por este motivo no se pueden extraer conclusiones muy válidas.

Sin embargo, la mayoría de los estudios concluyen que la dieta cetogénica produce cambios importantes en la microbiota intestinal de los pacientes con una pérdida de la diversidad microbiana, aunque en general, con un balance positivo entre las bacterias potencialmente beneficiosas (como los géneros bacteroides y bifidobacterias) y las potencialmente perjudiciales (proteobacterias). Incluso, algunos autores han caracterizado microbiológicamente un grupo de no respondedores a la dieta7.

Quizás el estudio más serio y metodológicamente más válido sea el recientemente realizado por Lindefeld et al. El trabajo está hecho en 12 niños con epilepsia refractaria a los que se les da una dieta cetogénica durante 3 meses. Los autores llaman la atención por los posibles efectos negativos de la intervención al observar una disminución de bifidobacterias y un aumento de E. coli, aunque son cautos en sus conclusiones y refieren que son necesarios más estudios10.

Por último, en lo referente al empleo de probióticos y prebióticos como tratamiento en la epilepsia refractaria, solo hay un estudio, recientemente publicado y realizado en España. A 45 pacientes adultos se les suplementó durante 4 meses con una mezcla de cepas, aunque no se trata de un estudio muy controlado al no hacerse frente a placebo. Los autores observaron una disminución de, al menos, la mitad del número de convulsiones en casi un tercio de los pacientes, con una mejoría es los cuestionarios de calidad de vida mientras tomaban el preparado11.

Como curiosidad, en la literatura también se ha encontrado el caso de una joven china de 22 años a la que se practicó un trasplante fecal al padecer una enfermedad de Crohn mal controlada, con mejoría en el número de brotes y, secundariamente, desaparición de las numerosas crisis convulsivas que la paciente padecía desde los 6 años de edad, suspendiendo la terapia con ácido valproico12.

En conclusión, todavía queda mucho por investigar para determinar si los tratamientos que modifiquen la microbiota pueden constituir una terapia segura y eficaz en los pacientes con epilepsia refractaria. De momento solo se trata de una línea de investigación esperanzadora.

Bibliografía

  1. Alvarez-Calatayud G, Guarner F, Requena T, Marcos A. Dieta y microbiota. Impacto en la salud. Nutr Hosp 2018; 35 (nº Extra 6): 11-5.
  2. Reddel S, Putignani L, Del Chierico F. The Impact of Low-FODMAPs, Gluten-Free, and Ketogenic Diets on Gut Microbiota Modulation in Pathological Conditions. Nutrients. 2019; 11: 373.
  3. Ma D, Wang AC, Parikh I, Green SJ, Hoffman JD, Chlipala G, Murphy MP, Sokola BS, Bauer B, Hartz AMS, et al. Ketogenic diet enhances neurovascular function with altered gut microbiome in young healthy mice. Sci Rep. 2018.
  4. Newell C, Bomhof MR, Reimer RA, Hittel DS, Rho JM, Shearer J. Ketogenic diet modifies the gut microbiota in a murine model of autism spectrum disorder. Mol Autism 2016.
  5. Olson CA, Vuong HE, Yano JM, Liang QY, Nusbaum DJ, Hsiao EY. The Gut Microbiota Mediates the Anti-Seizure Effects of the Ketogenic Diet. Cell. 2018; 173: 1728-41.
  6. Xie G, Zhou Q, Qiu C-Z, Dai W-K, Wang H-P, Li Y-H, Liao J-X, Lu X-G, Lin S-F, Ye J-H, et al. Ketogenic diet poses a significant effect on imbalanced gut microbiota in infants with refractory epilepsy. World J Gastroenterol. 2017; 23: 6164-71.
  7. Zhang Y, Zhou S, Zhou Y, Yu L, Zhang L, Wang Y. Altered gut microbiome composition in children with refractory epilepsy after ketogenic diet. Epilepsy Res. 2018; 145: 163-8.
  8. Swidsinski A, Dörffel Y, Loening-Baucke V, Gille C, Göktas Ö, Reißhauer A, Neuhaus J, Weylandt K-H, Guschin A, Bock M. Reduced Mass and Diversity of the Colonic Microbiome in Patients with Multiple Sclerosis and Their Improvement with Ketogenic Diet. Front Microbiol. 2017.
  9. Tagliabue A, Ferraris C, Uggeri F, Trentani C, Bertoli S, de Giorgis V, Veggiotti P, Elli, M. Short-term impact of a classical ketogenic diet on gut microbiota in GLUT1 Deficiency Syndrome: A 3-month prospective observational study. Clin Nutr ESPEN. 2017; 17: 33-7.
  10. Lindefeld M, Eng A, Darban H, Bjerkner A, Zetterström CK, Allander T, et al. The ketogenic diet influences taxonomic and functional composition of the gut microbiota in children with severe epilepsy. Biofilms and Microbiomes. 2019; 5: 5.
  11. Gómez-Eguílaz M, Ramón-Trapero JL, Pérez-Martínez L, Blanco JR. The beneficial effect of probiotics as a supplementary treatment in drug-resistant epilepsy: a pilot study. Beneficial Microbes, 2018; ISSN 1876-2891 online, DOI 10.3920/BM2018.0018.
  12. He Z, Cui BT, Zhang T, Li P, Long CY, Ji GZ, Zhang FM. Fecal microbiota transplantation cured epilepsy in a case with Crohn’s disease: the first report. World Journal of Gastroenterology. 2017; 23: 3565-8.
Fecha de última modificación del artículo: 31/05/2019
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