¿Existe un arte probiótico?

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La representación de seres vivos microscópicos puede crear verdaderas obras de arte. En este artículo revisamos algunas representaciones artísticas que tienen que ver con la microbiota, las bacterias y demás microorganismos, con diversas técnicas que llegan, en algunos casos, a utilizar los mismos microorganismos como materia prima de la obra.

El pasado 22 de junio de 2016 se presentó, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid y con motivo del Día Mundial de la Salud Digestiva, dedicado este año a dieta y aparato digestivo, el libro Probioticos, prebioticos y salud: evidencia científica de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos (SEPyP), como ya se ha informado en esta web (figura 1).

Dejando al margen la excelente calidad científica de los capítulos, resultado del esfuerzo de unos autores, expertos convocados por la SEPyP en las distintas materias y motivo de la gran acogida que ha tenido la obra, a todos los asistentes les llamó la atención la portada del libro, donde estaba reproducido un cuadro al óleo pintado por Toni Mateos, que también asistió al evento (figura 2).

Mientras se estaba realizando el libro, los coordinadores del mismo, conocedores, entre sus aficiones, de sus buenas dotes pictóricas, solicitamos a José Antonio Mateos, verdadero impulsor de la SEPyP, recientemente jubilado y Director of Nutrition and Regulations de Danone durante muchos años, la realización de una portada para el mismo (figura 3).

La respuesta de nuestro inesperado ilustrador no se hizo esperar, y nos sorprendió al perfilar toda una exposición pictórica sobre los probióticos y la microbiota que nos encantó a todos, lo que trajo toda una erudita discusión sobre cuál era el mejor cuadro que iba a ilustrar la portada de nuestro libro, además de algún que otro intento de “hurto” por parte de algún miembro de la Junta Directiva debido a la belleza de los oleos pintados (figuras 4-15).

Todo ello nos ha llevado, además de volver a agradecer a Toni Mateos el detalle que ha vuelto a tener con la SEPyP, a investigar si había algún antecedente pictórico sobre el tema. Para ello hemos realizado una búsqueda obligada en Internet, encontrando varias páginas web relacionadas. Como una de las características más interesantes del arte es la innovación, es fácil comprender que la representación de estos microscópicos seres vivos puede crear verdaderas obras de arte.

Una de las páginas más visitadas es la que se denomina Microbial Art, creada por el doctor Ryan Gregory de la Universidad de Guelph en Canadá, en octubre de 2009. Contiene obras de arte de estudiantes y científicos de todo el mundo, creadas con bacterias vivas, hongos y microbios. A diferencia de otros artistas que utilizan materiales más convencionales -lápices, oleos o variopintos pigmentos-, los científicos que exponen sus obras en este marco realizan sus trabajos con seres vivos, siendo éste el único requisito para publicar un cuadro en esta galería virtual.

Otras páginas web nos muestran diversos ejemplos en los que los hongos y las bacterias reemplazan a los óleos y las placas de Petri a los lienzos. De hecho, esto se ha convertido en un pasatiempo muy conocido por los microbiólogos: componer sobre placas de Petri un dibujo, un paisaje o un retrato utilizando para ello microorganismos, lo que dió lugar a la creación del primer concurso de Arte Agar en 2015.

Sin embargo, en los óleos de Toni Mateos podemos apreciar una colección de obras de arte únicas que nos aleja de esa falsa creencia general de que los científicos tienen un sentido estético rudimentario y antagónico con la belleza. Es más, sus cuadros apoyan la idea de que el binomio ciencia/arte puede ser tan compatible como armonioso.

La interpretación gráfica en la que el artista retrata lactobacilos, bifidobacterias, levaduras, cadenas y enlaces de oligosacáridos, bacterias patógenas, nutrientes, etc., refleja la experiencia y conocimientos de quien ha estado durante muchos años relacionado con el mundo de los probióticos y la microbiota, que seguramente, en sus primeros años conocería como flora intestinal.

También hay que destacar la variedad cromática de cada uno de los lienzos con un acertado equilibrio entre las formas “bacterianas” y el fondo “intestinal”. La mayoría de ellos muestran dibujos sencillos con trazados finos y tonos sutiles, pero agradables y con ritmo. Otros, en cambio, están realizados en colores alegres que parece que dan viveza y animación al cuadro, en consonancia con la propia definición de probiótico.

Muchas veces se ha comentado que no es primordial entender de pintura y que un buen cuadro se siente y se ama como se escucha, encantado, la buena música y, según la sensibilidad de cada persona, se aprecia de manera diferente y hace que nos llegue al corazón a través de la vista. De manera unánime, los cuadros de Toni Mateos han despertado el interés de los científicos y profesionales sanitarios que hemos tenido la suerte de observarlos detenidamente.

Para terminar, creo que podemos responder afirmativamente a la pregunta de si existe un arte probiótico y comentar que estos doce lienzos, que ahora tiene la suerte de disfrutar el lector de www.elprobiotico.com, nos trasmiten con su observación varias de las propiedades más valiosas de nuestra microbiota autóctona y de sus preparados terapéuticos, los probioticos: estar vivos, tener evidencia científica y ser beneficiosos para la salud… y para la vista y el corazón.


Fecha de última modificación del artículo: 27/04/2017
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