La microbiota vaginal evoluciona en función de los cambios fisiológicos ocurridos en las diferentes etapas de la vida de la mujer. La disbiosis de la cavidad vaginal conduce a la aparición de enfermedades infecciosas vaginales muy prevalentes.
En un post anterior de este blog (Salud vaginal y probióticos) se hablaba sobre la importancia de una microbiota vaginal sana para la prevención de las infecciones urogenitales, por su función de protección frente a la colonización y proliferación de microorganismos patógenos.
Los lactobacilos son los responsables del mantenimiento de un ecosistema cuya preponderancia en la cavidad vaginal varía según las diferentes etapas de la vida de la mujer, siendo mayor durante el periodo fértil.
Así, los fetos reciben los estímulos de las hormonas maternas a través de la placenta, por lo que su vagina se colonizará con lactobacilos al nacimiento, posiblemente adquiridos durante su paso por el canal del parto.
En las niñas premenárquicas el sistema endocrino está en reposo, lo que supone que la vagina presentará una mucosa fina y poco húmeda en la que escasean los nutrientes. La microbiota residente será producto de la contaminación desde la piel y el intestino.
La puesta en marcha de la producción de estrógenos que marca el inicio de la pubertad provoca el incremento del espesor del epitelio vaginal y la secreción del exudado rico en nutrientes, lo que facilita la colonización por lactobacilos. El metabolismo fermentativo de estas bacterias genera ácidos orgánicos y agua oxigenada, que eliminarán a los contaminantes intestinales y controlarán la proliferación excesiva de Gardnerella vaginalis, Candida albicans y otros patógenos potenciales. El control es tan eficaz que en el 70% de las mujeres sanas solo se aíslan lactobacilos de su vagina.
También se han observado variaciones de la microbiota vaginal durante el ciclo menstrual en mujeres sanas. La descarga menstrual tiene un pH neutro que dificulta el crecimiento de lactobacilos y favorece el de Gardnerella vaginalis. Ésta carece de sistemas eficaces de captación de hierro, por lo que solo progresa cuando hay abundancia del mismo, procedente de la hemoglobina de la menstruación. Se vuelve a la normalidad al acabar la regla.
El embarazo induce una cierta inmunosupresión para evitar el rechazo del embrión o feto, que expresará antígenos paternos y, por tanto, extraños para el sistema inmune materno. Este efecto se verá compensado por la disminución del pH vaginal, debido al aumento de la secreción de nutrientes y al incremento subsiguiente de la concentración de lactobacilos, sobre todo durante el tercer trimestre. La razón de estos cambios sería la protección de la mucosa vaginal frente al desarrollo de patógenos vaginales o perinatales.
En las mujeres postmenopáusicas, la interrupción del ciclo estrogénico se acompaña de una gran disminución del volumen de exudado vaginal y de los nutrientes disponibles. Como consecuencia, la densidad microbiana disminuye hasta el 1% de los valores del periodo fértil y las bacterias intestinales y de la piel vuelven a ser la microbiota predominante. Sin embargo, casi el 50% de las mujeres conserva una población apreciable de lactobacilos y ese porcentaje puede incrementarse con terapia hormonal.
En la figura 1 se describe la microbiota vaginal en función de los cambios fisiológicos ocurridos en las diferentes etapas de la vida de la mujer.
La disbiosis de la cavidad vaginal conduce a la aparición de enfermedades infecciosas vaginales muy prevalentes. Desde hace años, la restitución de la microbiota normal con el uso de probióticos se presenta como una terapia potencial de muchas enfermedades ginecológicas, tanto como tratamiento coadyuvante como de elección.
Ello ha dado lugar a la inclusión de su empleo en los protocolos de consenso de diferentes sociedades científicas. En la tabla 1 se describen los posibles efectos beneficiosos del empleo de probióticos en Ginecología y Obstetricia. La administración de las cepas potencialmente beneficiosas puede hacerse tanto por vía oral como vaginal.
Tabla 1. Posibles efectos beneficiosos del empleo de probióticos en patología ginecológica y obstétrica (tomada de Alvarez-Calatayud et al.)
TRATAMIENTO | PREVENCIÓN | PATOLOGÍA GINECOLÓGICA/OBSTÉTRICA |
---|---|---|
|
|
Recurrencias vaginosis bacteriana |
|
|
Vulvovaginitis candidiásica |
|
|
Atrofia vaginal postmenopáusica |
|
|
Recurrencias de las infecciones del tracto urinario |
|
|
Mastitis subagudas y subclínicas |
|
|
Preeclampsia |
|
|
Síndrome del shock tóxico |
|
Parto pretérmino |
Bibliografía
- Alvarez-Calatayud G, Suárez E, Rodríguez JM, Pérez-Moreno J. La microbiota en la mujer; aplicaciones clínicas de los probióticos. Nutr Hosp. 2015; 32 S1: s56-s61.
- Beltrán D, Guerra JA. Consenso de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) en probióticos vaginales. Madrid: EDIMSA, 2012.
- Cancelo MJ et al. Protocolo de diagnóstico y tratamiento de las infecciones vulvovaginales. Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), 2012.
- Martín R, Soberón N, Vázquez F, Suárez JE. La microbiota vaginal: composición, papel protector, patología asociada y perspectivas terapéuticas. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. 2008: 6: 160-7.
- Reid G. Probiotic and prebiotic applications for vaginal health. J AOAC Int. 2012: 95: 31-4.
gracias por la informacion , me ha sido de gran utilidad. seguid asi y les apoyo tambien.